LA CANCIÓN DE LA SOLEDAD.
Mientras rasgaba rencorosamente las cuerdas de mi guitarra, el tiempo me miraba a la cara burlándose de mí. Se derramaban las letras de mi pensamiento, pero la canción para tu soledad no se completaba.
Al final de la noche terminaba llorándote otra vez... Apuñado como un niño temeroso del silencio y las sombras que se asomaban por la ventana, como sino supiera que eran solo las ramas de los árboles que se daban el lujo de marcar la oscuridad por partes en mi recamara.
Otro ''arpegiar de cuerdas'' sonaba algo desentonado, salió de mis dedos con ira al no encontrar el nombre para aquellas lágrimas que solo tenían mis apellidos, paridas por mis ojos rojos con su iris ennegrecido.
Miraba al cielo grisáceo, tratando de hacerle cosquillas a la estúpida idea de amarte como un loco, y no poder tenerte. Vaya... Todo se resume a eso... A no poder sentirte.
Se han vertido mis ideas sobre la mesa, empapando las hojas en blanco que se encuentran a su paso. Rimas y ''desrimas'' también... versos y prosas a horas y deshoras. Que locura es esta de no poder beberte como se toma un trago de amargo licor al lado de una canción que no puedes terminar.
Pobre de mi guitarra, ella llora conmigo porque su dulce acorde no se puede afinar en las puntas ásperas de mis dedos. Ella esperaba una caricia que dijera -te amo- en medio de un poema de amor. Pero en vez de eso las espinas eran más dolorosas que la misma rosa que las creaba
Mientras rasgaba con furia las cuerdas de mi guitarra, el tiempo solo se reía de mis modos y gestos enojados, y yo... yo mi amor me emborrachaba de ti, dejándote fluir por el caudal del abandono...
Rapherty Villalobos Soto
Autor de Ilusiones
Costa Rica
derechos reservados 2018.
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