LA VIDA SE HABRÍA PASO.
Hola...
Una forma tan sin gracia de empezar una carta para ti. También soy humano, así como la humanidad de tu corazón. Quizás no con el talento que derraman tus ojos, o el carisma que hay en cada gesto natural de tu risa.
Sabes, lo que jamás existió en mi corazón fue la idea de lastimarte, tal vez por amar tanto tu sonrisa, siempre quise verte sonreír. Pero bueno, con una distancia en medio, que se hacía cada vez más grande entre nosotros, creo que lo mejor fue habernos dejado en libertad.
Aunque el extrañarte sea algo inevitable, no es tan malo saber que entre versos, letras y relatos locos vives aún mí.
Las palabras se hicieron tan cortas, así como cada minuto que de noche siempre te tuve hasta en mis sueños. Me hubiese gustado que no vivieras tanto en ellos, y más en mis realidades. Pero bueno, una vez más, la vida se habría paso a su manera.
No puedo decir que esta sea mi última remesa para ti, porque cada vez que me acerco a una hoja en blanco, es como si me acercara a tu piel... Donde tantas veces a ojos cerrados escribí con tinta de besos sobre cada rincón de tu ser...
Una lágrima se asomó por mi mirada esta madrugada, haciendo que mi desvelo tuviese más sentido. Son las tres con treinta y cuatro minutos exactos, y yo, parezco un estúpido adolescente dejándome llevar por un recuerdo y algo más.
Pero bueno, las canciones seguirán guardadas donde puedas hallarlas fácilmente, al lado de cada una de aquellas tonterías que solías leer de mí, para después corregirlas.
Lo que no sabes es que cada maldito error en mis letras siempre fue más adrede que otra cosa, quizás porque me gustaba ver como de forma talentosa le dabas sentido a cada una de mis locuras.
Pero bueno, ya lo dije una vez, y lo vuelvo a decir... Había una lejanía tan grande en medio de los dos, que por más cerca que estuviéramos el uno del otro, lo mejor era dejarnos en libertad...
La vida debía continuar y ¿quién era yo para retenerte? o ¿quién eras tu para no dejarme?
La vida nos daba rumbos distintos, hasta que definitivamente, no quedó otra opción más que tomarlos...
Y si algún día volviese a nacer en esta u otra maldita vida, aunque no tenga memoria de lo vivido, sé que al verte te reconocería por tu hermosa sonrisa que se talló para siempre en mi alma...
Rapherty Villalobos Soto
Autor de Ilusiones
Costa Rica
No hay comentarios:
Publicar un comentario