miércoles, 13 de diciembre de 2017

UNA HISTORIA DE DICIEMBRE. 2016.

Desde diciembre del 2016, las cosas ya no son iguales. Algunas cosas buenas, otras no tanto. 
Pero bueno la vida es la vida y no se puede detener... y hoy más que ayer me doy cuenta que la resignación es el luto que llevas de por vida en tu alma, donde nadie lo puede ver, cuando has entendido que no puedes devolver el tiempo. 

A unos escasos días del primer año de tu partida, se nublan mis ojos de llanto, se quiebra mi voz y el único de mis escapes es escribir... ¡ay mamá!, lo que tanto te gustaba que hiciera para otros, hoy lo hago recordándote. Y el gris del día se mezcla con la música de cantina, como yo solía decirle, pero que a ti te gustaba tanto. Recordarte no es malo, eso lo puedo entender, lo que no puedo entender es lo mucho que te extraño si estuve contigo hasta el final de tus días.

Aún veo tus manitas sujetando las mías en aquellas noches de diciembre pasado, cuando el maldito dolor de un cáncer te estaba consumiendo, y yo en mi impotencia besando tu cabecita sin cabello a causa de las terapias.  Lucías hermosa con el turbante que te protegía del frío. 
Cuantas plegarias elevé al cielo... y solo una fue escuchada... '' Señor, por favor ten piedad de ella, y quita ese dolor que la aqueja'' 

Esos días fueron los más lentos de mi vida, noches largas de vientos, y de fríos, empañadas de hospital. Apenas y podías caminar, hasta que tuve que aprender a caminar por los dos. Tus brazos sujetados de los míos, recordando cuando estaba yo pequeño, me alzabas y  tus brazos fueron mi reposo, y la vida hoy estaba dando vuelta a los libretos de ambos. Cuantas veces te levanté con amor como tu lo hiciste en mis días de juventud.

''Tienes que ser valiente'' me decían los galenos que con amor te atendían.... ''no te quiebres donde te vea'' ... eran las palabras de algunas personas... porque si te rompes en frente de ella perderá las ganas de luchar'' . 

Pero justo el 21 de diciembre, no pude más, y caí de rodillas humillado, cansado y agotado por el peso que cargaba en mis hombros. Mis ojos inundados por el llanto y mi alma gritando a más no poder por la impotencia humana de no poder cambiar las cosas, me llevaron hasta quedarme dormido en una cama donde nadie me podía ver. Me quebré... rompí en lágrimas mi corazón porque no soy de piedra y se acercaba la hora de la fatalidad, yo no lo sabía pero lo presentía. 

22 de Diciembre en la mañana, ''Raphertico lléveme al hospital por que me duele mucho...'' y una vez más a recibir el castigo del líquido que le daba un poco de paz y descanso para dormir... 
''Será mejor que se quede aquí unos días, mientras termina su ultima terapia'' y después nos reuniremos con todos para ver el siguiente paso'' dijo el doctor ... 

Por tanto medicamento ella desvariaba, pero mi voz la reconocía inmediatamente... ''y pudo escuchar mi último poema ese jueves, porque Roberto lo grabó inesperadamente'' .

Estaba a unas escasas horas de su partida, y recibí una llamada que decía de forma opaca por los sedantes ''que lindo su poema mi machetico''... lo último que escuché antes de que te durmieras... 
Al ser las 23 horas del 22 de diciembre suena el teléfono, la voz de mi tío que me dice ... ''Rapherty ya falleció su mamá, necesitamos que vengas al hospital...'' 

En ese momento se secaron mis ojos, porque ya sus lágrimas se habían acabado... después de ahí entendí... ¿porque llorar?, si te di todo lo que estuvo en mis manos, si di todo lo que tenía, para hacer de tus últimos días los mas serenos...'' 

En los brazos de mi hijo, y en el tiempo de la mano de Dios ha nacido mi consuelo, mi tranquilidad, y hoy 13 de diciembre del 2017, te recordé... 

Entre tímidas lágrimas que nadie puede ver, te lloro, y me consuelo al saber que donde estás nada te va a maltratar más, ninguna enfermedad te va a tocar, sino que solo tendrás paz, paz que ahora, empieza a tomar mi corazón que te recuerda en cada sonrisa ocasionada por mis bromas locas que siempre disfrutabas. 

Rapherty Villalobos Soto 
Costa Rica 






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